En esta serie de trabajos, he decidido enfocar mi objetivo hacia aquellos lugares donde el silencio suele reinar con demasiada fuerza. La feminidad no es solo una cuestión estética, es una experiencia vivida, a veces dolorosa, pero siempre resiliente. A través de proyectos íntimos sobre la menstruación, celebro este ciclo natural que durante demasiado tiempo ha permanecido oculto, devolviéndole su dignidad y su fuerza visual. Más allá, mi trabajo documenta la cruda realidad de los abortos ilegales, dando un rostro y una voz a esas mujeres obligadas a la clandestinidad. Estas imágenes buscan revelar, romper el aislamiento y transformar el juicio en empatía. Aquí, la fotografía se convierte en un acto político y una herramienta de liberación, para que cada cuerpo cuente su historia sin filtros ni vergüenza.
España, Barcelona, 4 de junio de 2021, A, 34 años, sin hijos. «Con la píldora tenía ciclos artificiales, nunca presté mucha atención a mi ciclo. Fue después cuando entendí la lógica; y que si me sentía eufórica o deprimida, no era una enfermedad, eran mis hormonas. Cuando tengo la regla, intento descansar al máximo, medito». Hoy en día, gracias a los movimientos feministas, los temas del placer y la sexualidad femenina vuelven a ocupar un lugar en los medios de comunicación. Pero todavía se habla poco de la naturaleza cíclica del cuerpo de la mujer y de la menstruación.
España, Barcelona, 17-06-2021, L, 66 años, sin hijos, menopáusica «Siempre me ha gustado mucho tener la regla. En aquella época, como mi madre me daba un medicamento a base de opiáceos para el dolor, estaba un poco colocada. Después, porque me gustaba la sensación en mi cuerpo, era erótico. Nadie me había dicho nunca que tener la regla fuera fantástico. No podía hablar de ello, pero me encantaba menstruar». Hoy en día, gracias a los movimientos feministas, los temas del placer y la sexualidad femenina están recuperando protagonismo en los medios de comunicación. Pero todavía se habla poco de la naturaleza cíclica del cuerpo de las mujeres y de la menstruación.
España, Barcelona, 7 de julio de 2021, I, 29 años, sin hijos «Cuando era más joven, me daba vergüenza tener la regla; mi mayor temor era manchar la silla en clase. Hoy en día, me respeto más y sigo mis ciclos. A pesar de los dolores, me alegro de menstruar cada mes. Mi truco es poner las piernas en alto contra la pared para aliviarlas un poco y descansar». Hoy en día, gracias a los movimientos feministas, los temas del placer y la sexualidad femenina están recuperando protagonismo en los medios de comunicación. Pero todavía se habla poco de la naturaleza cíclica del cuerpo de las mujeres y de la menstruación.
Aunque es un fenómeno natural, la menstruación sigue siendo un tema tabú del que los medios de comunicación occidentales apenas hablan. Desde el movimiento #MeToo y el auge de los movimientos feministas, se abordan nuevos temas relacionados con la sexualidad y el placer de las mujeres, pero aún se habla poco del respeto al ciclo femenino. El uso de píldoras anticonceptivas, que provocan menstruaciones artificiales, ha alejado a muchas mujeres de su ciclo natural.
En nuestras sociedades occidentales, se acepta de forma generalizada que, cuanto más discreta sea, mejor. No sentir la menstruación o dejar de tenerla puede vivirse como un alivio. Sin embargo, aunque es muy importante para la fertilidad, la menstruación se asocia a menudo con la vergüenza y el rechazo.
Las mujeres hablan poco de ello entre ellas y aún menos con los hombres, que no saben gran cosa sobre el tema. Existen numerosos mitos al respecto. Hoy en día, gracias a los movimientos feministas, los temas del placer y la sexualidad femenina están recuperando protagonismo en los medios de comunicación. Sin embargo, todavía se habla poco de la naturaleza cíclica del cuerpo de la mujer.
Cuando se pregunta a las mujeres sobre sus ciclos y su intimidad, nos revelan sus sentimientos, y entonces comprendemos la evolución de la relación que mantienen con su cuerpo, su menstruación y la dificultad que tienen para atravesar esta etapa en una sociedad que la ignora. Para algunas, menstruar es un placer; para otras, un calvario. En general, es una etapa de su ciclo que no les deja indiferentes, aunque sea un tabú en nuestra sociedad. Algunas han aceptado dar su testimonio.
El 25 de julio es el día de la manifestación a favor de la legalización del aborto en Chile. Actualmente, se calcula que en este país se producen entre 30 000 y 80 000 abortos ilegales al año. A pesar de la prohibición, muchas mujeres recurren al aborto clandestino poniendo en riesgo sus vidas. Este proyecto se expuso en Santiago en octubre de 2019.
El objetivo de este proyecto es dar visibilidad a los abortos clandestinos en Chile. Se compone de imágenes anónimas de mujeres que han abortado, así como de un podcast con entrevistas realizadas a ellas. Escuchar los procesos emocionales y físicos por los que pasan estas mujeres. Denunciar al Estado y a la sociedad que culpabilizan a las mujeres que han abortado. Aportar información veraz sobre este fenómeno para generar más igualdad entre hombres y mujeres.
Design : Séfriane Troubat – Mentions légales – Politiques de confidentialité – Photos : Sabine Greppo.
En esta serie de trabajos, he decidido enfocar mi objetivo hacia aquellos lugares donde el silencio suele reinar con demasiada fuerza. La feminidad no es solo una cuestión estética, es una experiencia vivida, a veces dolorosa, pero siempre resiliente. A través de proyectos íntimos sobre la menstruación, celebro este ciclo natural que durante demasiado tiempo ha permanecido oculto, devolviéndole su dignidad y su fuerza visual. Más allá, mi trabajo documenta la cruda realidad de los abortos ilegales, dando un rostro y una voz a esas mujeres obligadas a la clandestinidad. Estas imágenes buscan revelar, romper el aislamiento y transformar el juicio en empatía. Aquí, la fotografía se convierte en un acto político y una herramienta de liberación, para que cada cuerpo cuente su historia sin filtros ni vergüenza.
España, Barcelona, 4 de junio de 2021, A, 34 años, sin hijos. «Con la píldora tenía ciclos artificiales, nunca presté mucha atención a mi ciclo. Fue después cuando entendí la lógica; y que si me sentía eufórica o deprimida, no era una enfermedad, eran mis hormonas. Cuando tengo la regla, intento descansar al máximo, medito». Hoy en día, gracias a los movimientos feministas, los temas del placer y la sexualidad femenina vuelven a ocupar un lugar en los medios de comunicación. Pero todavía se habla poco de la naturaleza cíclica del cuerpo de la mujer y de la menstruación.
España, Barcelona, 17-06-2021, L, 66 años, sin hijos, menopáusica «Siempre me ha gustado mucho tener la regla. En aquella época, como mi madre me daba un medicamento a base de opiáceos para el dolor, estaba un poco colocada. Después, porque me gustaba la sensación en mi cuerpo, era erótico. Nadie me había dicho nunca que tener la regla fuera fantástico. No podía hablar de ello, pero me encantaba menstruar». Hoy en día, gracias a los movimientos feministas, los temas del placer y la sexualidad femenina están recuperando protagonismo en los medios de comunicación. Pero todavía se habla poco de la naturaleza cíclica del cuerpo de las mujeres y de la menstruación.
España, Barcelona, 7 de julio de 2021, I, 29 años, sin hijos «Cuando era más joven, me daba vergüenza tener la regla; mi mayor temor era manchar la silla en clase. Hoy en día, me respeto más y sigo mis ciclos. A pesar de los dolores, me alegro de menstruar cada mes. Mi truco es poner las piernas en alto contra la pared para aliviarlas un poco y descansar». Hoy en día, gracias a los movimientos feministas, los temas del placer y la sexualidad femenina están recuperando protagonismo en los medios de comunicación. Pero todavía se habla poco de la naturaleza cíclica del cuerpo de las mujeres y de la menstruación.
Aunque es un fenómeno natural, la menstruación sigue siendo un tema tabú del que los medios de comunicación occidentales apenas hablan. Desde el movimiento #MeToo y el auge de los movimientos feministas, se abordan nuevos temas relacionados con la sexualidad y el placer de las mujeres, pero aún se habla poco del respeto al ciclo femenino. El uso de píldoras anticonceptivas, que provocan menstruaciones artificiales, ha alejado a muchas mujeres de su ciclo natural.
En nuestras sociedades occidentales, se acepta de forma generalizada que, cuanto más discreta sea, mejor. No sentir la menstruación o dejar de tenerla puede vivirse como un alivio. Sin embargo, aunque es muy importante para la fertilidad, la menstruación se asocia a menudo con la vergüenza y el rechazo.
Las mujeres hablan poco de ello entre ellas y aún menos con los hombres, que no saben gran cosa sobre el tema. Existen numerosos mitos al respecto. Hoy en día, gracias a los movimientos feministas, los temas del placer y la sexualidad femenina están recuperando protagonismo en los medios de comunicación. Sin embargo, todavía se habla poco de la naturaleza cíclica del cuerpo de la mujer.
Cuando se pregunta a las mujeres sobre sus ciclos y su intimidad, nos revelan sus sentimientos, y entonces comprendemos la evolución de la relación que mantienen con su cuerpo, su menstruación y la dificultad que tienen para atravesar esta etapa en una sociedad que la ignora. Para algunas, menstruar es un placer; para otras, un calvario. En general, es una etapa de su ciclo que no les deja indiferentes, aunque sea un tabú en nuestra sociedad. Algunas han aceptado dar su testimonio.
El 25 de julio es el día de la manifestación a favor de la legalización del aborto en Chile. Actualmente, se calcula que en este país se producen entre 30 000 y 80 000 abortos ilegales al año. A pesar de la prohibición, muchas mujeres recurren al aborto clandestino poniendo en riesgo sus vidas. Este proyecto se expuso en Santiago en octubre de 2019.
El objetivo de este proyecto es dar visibilidad a los abortos clandestinos en Chile. Se compone de imágenes anónimas de mujeres que han abortado, así como de un podcast con entrevistas realizadas a ellas. Escuchar los procesos emocionales y físicos por los que pasan estas mujeres. Denunciar al Estado y a la sociedad que culpabilizan a las mujeres que han abortado. Aportar información veraz sobre este fenómeno para generar más igualdad entre hombres y mujeres.
Design : Séfriane Troubat – Mentions légales – Politiques de confidentialité – Photos : Sabine Greppo.
En esta serie de trabajos, he decidido enfocar mi objetivo hacia aquellos lugares donde el silencio suele reinar con demasiada fuerza. La feminidad no es solo una cuestión estética, es una experiencia vivida, a veces dolorosa, pero siempre resiliente. A través de proyectos íntimos sobre la menstruación, celebro este ciclo natural que durante demasiado tiempo ha permanecido oculto, devolviéndole su dignidad y su fuerza visual. Más allá, mi trabajo documenta la cruda realidad de los abortos ilegales, dando un rostro y una voz a esas mujeres obligadas a la clandestinidad. Estas imágenes buscan revelar, romper el aislamiento y transformar el juicio en empatía. Aquí, la fotografía se convierte en un acto político y una herramienta de liberación, para que cada cuerpo cuente su historia sin filtros ni vergüenza.
España, Barcelona, 4 de junio de 2021, A, 34 años, sin hijos. «Con la píldora tenía ciclos artificiales, nunca presté mucha atención a mi ciclo. Fue después cuando entendí la lógica; y que si me sentía eufórica o deprimida, no era una enfermedad, eran mis hormonas. Cuando tengo la regla, intento descansar al máximo, medito». Hoy en día, gracias a los movimientos feministas, los temas del placer y la sexualidad femenina vuelven a ocupar un lugar en los medios de comunicación. Pero todavía se habla poco de la naturaleza cíclica del cuerpo de la mujer y de la menstruación.
España, Barcelona, 17-06-2021, L, 66 años, sin hijos, menopáusica «Siempre me ha gustado mucho tener la regla. En aquella época, como mi madre me daba un medicamento a base de opiáceos para el dolor, estaba un poco colocada. Después, porque me gustaba la sensación en mi cuerpo, era erótico. Nadie me había dicho nunca que tener la regla fuera fantástico. No podía hablar de ello, pero me encantaba menstruar». Hoy en día, gracias a los movimientos feministas, los temas del placer y la sexualidad femenina están recuperando protagonismo en los medios de comunicación. Pero todavía se habla poco de la naturaleza cíclica del cuerpo de las mujeres y de la menstruación.
España, Barcelona, 7 de julio de 2021, I, 29 años, sin hijos «Cuando era más joven, me daba vergüenza tener la regla; mi mayor temor era manchar la silla en clase. Hoy en día, me respeto más y sigo mis ciclos. A pesar de los dolores, me alegro de menstruar cada mes. Mi truco es poner las piernas en alto contra la pared para aliviarlas un poco y descansar». Hoy en día, gracias a los movimientos feministas, los temas del placer y la sexualidad femenina están recuperando protagonismo en los medios de comunicación. Pero todavía se habla poco de la naturaleza cíclica del cuerpo de las mujeres y de la menstruación.
Aunque es un fenómeno natural, la menstruación sigue siendo un tema tabú del que los medios de comunicación occidentales apenas hablan. Desde el movimiento #MeToo y el auge de los movimientos feministas, se abordan nuevos temas relacionados con la sexualidad y el placer de las mujeres, pero aún se habla poco del respeto al ciclo femenino. El uso de píldoras anticonceptivas, que provocan menstruaciones artificiales, ha alejado a muchas mujeres de su ciclo natural.
En nuestras sociedades occidentales, se acepta de forma generalizada que, cuanto más discreta sea, mejor. No sentir la menstruación o dejar de tenerla puede vivirse como un alivio. Sin embargo, aunque es muy importante para la fertilidad, la menstruación se asocia a menudo con la vergüenza y el rechazo.
Las mujeres hablan poco de ello entre ellas y aún menos con los hombres, que no saben gran cosa sobre el tema. Existen numerosos mitos al respecto. Hoy en día, gracias a los movimientos feministas, los temas del placer y la sexualidad femenina están recuperando protagonismo en los medios de comunicación. Sin embargo, todavía se habla poco de la naturaleza cíclica del cuerpo de la mujer.
Cuando se pregunta a las mujeres sobre sus ciclos y su intimidad, nos revelan sus sentimientos, y entonces comprendemos la evolución de la relación que mantienen con su cuerpo, su menstruación y la dificultad que tienen para atravesar esta etapa en una sociedad que la ignora. Para algunas, menstruar es un placer; para otras, un calvario. En general, es una etapa de su ciclo que no les deja indiferentes, aunque sea un tabú en nuestra sociedad. Algunas han aceptado dar su testimonio.
El 25 de julio es el día de la manifestación a favor de la legalización del aborto en Chile. Actualmente, se calcula que en este país se producen entre 30 000 y 80 000 abortos ilegales al año. A pesar de la prohibición, muchas mujeres recurren al aborto clandestino poniendo en riesgo sus vidas. Este proyecto se expuso en Santiago en octubre de 2019.
El objetivo de este proyecto es dar visibilidad a los abortos clandestinos en Chile. Se compone de imágenes anónimas de mujeres que han abortado, así como de un podcast con entrevistas realizadas a ellas. Escuchar los procesos emocionales y físicos por los que pasan estas mujeres. Denunciar al Estado y a la sociedad que culpabilizan a las mujeres que han abortado. Aportar información veraz sobre este fenómeno para generar más igualdad entre hombres y mujeres.
Design : Séfriane Troubat – Mentions légales – Politiques de confidentialité – Photos : Sabine Greppo.